EXPERIENCIA EN APOYAT


Se puede decir que todo empezó en el CEDEX de Plasencia, ya que no soy oriundo de Malpartida de Plasencia y pertencezco a este CEDEX. Había concertado una cita con la trabajadora social para pedir el ingreso en un centro, solo que en mi caso yo únicamente aceptaba una opción: APOYAT.


Así se lo planteé y ella al contarle yo que llevaba quince o veinte días sin consumir, me dijo que por qué no pedía otro centro, que APOYAT era más bien para gente que estaba consumiendo, gente que se encontraba en malas condiciones, pero mi decisión era firme, así que le dije con rotundidad: “Mira, Puerto, o me mandas el protocolo a APOYAT, o no voy a ningún sitio”. Entonces ella me calmó y me dijo que no me preocupara, que enviaría mi protocolo a APOYAT. Y así fue como después de un tiempo ni corto ni largo, recibí una llamada telefónica en la cual me decían que ingresaba al día siguiente.


He de decir, antes de empezar con mi experiencia aquí, que ya estuve en APOYAT en el año 99 y aparte he estado tres veces en la Garrovilla; Ocacorderos (Moraleja); tres días en retos, y una vez en Proyecto Hombre. Y sobre todo no quiero desmerecer a ninguna comunidad, cada una tiene su propio programa y a ciertas personas le vienen mejor unos que otros, pero para mí, y hablando de corazón, APOYAT las supera ampliamente.


El día que yo llegué (26 de Enero) me recibieron Carmen (a la que ya conocía) y Rufino, la casa ya no era la de antes, esta lleva funcionando dos años aproximadamente, me habían traído mi madre y mi tio, casi de forma forzosa, pues mi familia había roto las relaciones conmigo de forma drástica hacia casi dos años, después de pelear y llevarme a mil sitios, durante 18 años (actualmente tengo 35), el caso es que la despedida fue rápida, Carmen me condujo al salón y me encontré uno de mis inmientes compañeros, que no había ido al gimnasio con los demás por estar convaleciente de un esguince que se había producido el día anterior en un partidillo de fútbol. Yo tenía esos pequeñoa nervios de lo desconocido, pero no eran muchos debido al múltiple paso por comunidades que había tenido. Enseguido empecé a hablar con Domingo (el compañero convaleciente) y más allá de una conversación normal entre dos personas desconocidas, establecimos un diálogo interesante sobre varios temas hasta que llegó el resto del grupo.


Tuve una buena acogida. Todos se presentaron amablemente y yo correspondí de la misma manera, luego me reencontré con Paqui, lo que supuso para mí un momento especial. A Beni no la vi en esa mañana porque estaba haciendo unos cursos y a Carlos (monitor), Juli (cocinera) y Amparo (administrativa) no les conocía. En fin, acababa de aterrizar en APOYAT.


He de decir que llegué muy dañado interiormente durante los 18 años de drogodependencia, había pasado por múltiples experiencias y como ya he escrito, comunidades terapéuticas, pero siempre, creo, que había sido un inconsciente, pues por ejemplo, yo ingresaba en una comunidad y a los tres días ya era un tipo dinámico, con sentido del humor, etc. Y cuando volvía a drogarme, aunque sintiera a veces remordimientos, estos no eran lo suficientemente profundos. Pero el 2003 y 2004 han sido dos años en los cuales es como si todo el peso específico, toda la  verdad, la realidad, y el daño acumulados durantes los 16 años restantes me hubieran caído encima. Llegué lleno de miedos, de angustia, de ansiedad, de un camino de autodestrucción no solo formado por las drogas, sino también por mi lectura, mi música, incluso el  cine. En fin, totalmente atormentado. Y empecé mi camino.


En pocos días me di cuenta del gran salto en cuanto a calidad se refiere que APOYAT había dado, se mantenían algunas cosas como por ejemplo el yoga, pero se habían incorporado el chi kung y tai chi, por ejemplo, que son disciplinas tanto corporales como espirituales y que suelen finalizar con una relajación, son cosas que según vas haciendo, vas mejorando y vas notando el beneficio tanto en tu cuerpo, en tu mente y en tu espíritu. Otra cosa que me agradó mucho son las sensaciones.


Esto de las sensaciones viene a ser algo asi: durante el día ejercemos distintas actividades, tenemos diferentes pensamientos, podemos tener ciertos conflictos, ya sean con otra persona o interiores, o podemos pasar momentos estupendos, momentos que te hacen reir… todo esto, al fin y al cabo, viene a producirnos distintas sensaciones y se trata de que cada uno de nosotros, diariamente refleje por escrito las sensaciones que va teniendo cada día. Luego Paqui cuando cree conveniente se para con un sujeto en un punto concreto y trata de resolver o dar luz a dudas o conflictos planteados en esas sensaciones. A veces llegamos tan lejos que se nos va la pinza y acabamos hablando de otros temas profundos e importantes. También leemos cuentos con muchos significados o enseñanzas sobre las que reflexionamos y extraemos tarjetas con frases sobre las cuales escribimos.


Con Beni a veces hacemos terapias de grupo en las que también se trata de reflexionar y sacar afuera tus miedos, las cosas que no aceptas de ti, etc… como por ejemplo un día en el cual, uno a uno fuimos definiendo a todos los demás. Creo que aquel día, todos nos sentimos mejor después del ejercicio. También con Beni hemos hecho trabajaos sobre el reciclaje psicológico, la autoestima, etc.


Lo del yoga, tai chi y chi kung, sensaciones y otras cosas, lo hacemos con nuestra hada madrina Paqui.


Luego también vamos los lunes a informática, lo cual me ha venido muy bien pues nunca había tocado un ordenador y los martes y miércoles a escultura (barro, escayola…). También hay domingos que nos cogemos la furgoneta y nos vamos por ahí. Desde que yo estoy aquí (algo más de un mes), hemos estado en Trujillo en el pantano de García Sola, en el museo etnográfico de Don Benito, en el de Huertas de Ánimas. Un día fuimos invitados a Torrefresneda a tomar café por la madre de un chico que estuvo aquí, en fin, que nos movemos.


Y ahora quiero resaltar algunas cosas de APOYAT. Por ejemplo, está enclavado en la ciudad. Tenemos  contacto con la gente, practicamente todos los sábados nos damos un buen paseo por el pueblo, vamos al cine de vez en cuando, a veces a Don Benito, a veces a las pistas, alquilamos vídeos y DVD, vamos a ir a la piscina aunque no a enredar, sino a nadar, a veces vamos a tomar algo a un bar, algún día también nos vamos a tomar un chocolate con churros.


Con esto quiero decir que APOYAT rompe un poco con la mayoría de comunidades, enclavadas en el campo y sin contacto alguna con la sociedad, aunque no olvido la diferencia entre lo que es esto y lo que es una comunidad, pero sí decir que para gente que ha pasado ya por comuniddes, creo que sería interesante que vinieran aquí, así mismo personas que aunque no hayan estado en comunidad posean unas características apropiadas para algo como esto o piensen que no necesitan nueve meses o un año, o informados de cómo es esto (este es mi caso), prefieran venir aquí aunque sea menos tiempo, ya que lo que importa no es la cantidad, sino la calidad y como ya he escrito y repito, sin desmerecer a ninguna entidad que luche contra la droga, sólo el hecho de hacerlo es loable, pero para mi, APOYAT marca diferencias.


Y no puedo dejar de escribir que aquí es raro oir hablar de drogas. Veamos: uno puede llegar a la droga por motivos diferentes: la búsqueda de placer, la curiosidad, la marginalidad, el estar en un grupo que empieza a consumir

 

OPINIÓN PERSONAL DE APOYAT


Como escuela o asignatura de la vida, conveniente para todos, que creo deberíamos tener desde la escolaridad de enseñanza primaria, que creo necesaria a nivel de toda la sociedad, si de veras a mejor la queremos.


Y como idea propia y a nivel, en cuenta a tener, una política responsable, así llamada independientemente, y fuera de niveles de partido, debería contemplar y tener muy en cuenta.